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martes, 6 de noviembre de 2018

HOMBRES DE LUZ









                                Hombres y mujeres andaluces con alma de libertad y espíritu de progreso han trascendido los límites de su tierra desde tiempo inmemorial, y siguen alumbrando al mundo ocupando los mejores lugares de la historia en los campos más diversos: políticos, escritores, artistas, científicos o deportistas, desde Séneca o Trajano pasando por Al Mutamid o Maimónedes hasta llegar a Regino Hernández o Rocío Molina, tantos seres de luz para la Humanidad que resplandecerán con sabor a siempre componiendo un sustrato andaluz sin límite alguno de grandeza. Así lo soñó Blas Infante cuando compuso la letra del himno de Andalucía: Andalucía por sí, por España y la Humanidad. Blas Infante, fusilado el 1936, reconocido como Padre de la Patria Andaluza, permanece vinculado a los mejores ideales y señas de identidad de un territorio a veces menospreciado, pero precursor en abrir caminos de gloria, exportador de talento a través de emigrantes o exilados, representación del genio atemporal.



                          No se entienden las palabras del "honorable" Jordi Puyol que en 1958 manifestaba: El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido... es, generalmente, un hombre poco hecho (sic), un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad..., la muestra de menor valor social y espiritual de España. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. E introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad. El "honorable" debió de quedarse tan ancho con semejante discurso despreciativo y ofensivo. Años antes, Ortega y Gasset en un ensayo contradictorio y ambiguo, "Teoría de Andalucía" dejaba asentado el tópico del andaluz perezoso, un "ideal vegetativo"... Y es que durante mucho tiempo, Andalucía fue vista como tierra de atraso, de señoritos, de flamenco y toros, todo lo cual suponía un freno a la modernización y europeización de España que ya habían propugnado los ilustrados dieciochescos. Pero no ha sido así: la historia le ha otorgado un papel crucial en el desarrollo del país.









                            Desde otro enfoque mitificador, Marguerite Yourcenar situó este territorio en la puerta del paraíso en "Andalucía y las Hespérides", tal vez seducida por el personaje de Adriano, identificando "el umbral de Poniente" con el jardín mágico que, con un ritmo de existencia continental y marítimo a la vez, le recordaban irresistiblemente a Atenas. Esa imagen idílica la recoge también Chateaubrriand: Recorrí la antigua Bética, donde los poetas habían situado la felicidad, y lo mismo, en esta ocasión sí, Ortega y Gasset: Andalucía es el único pueblo de Occidente que permanece fiel a un ideal paradisíaco de la vida. De este aroma se ha ido impregnando la cultura andaluza, con sus destierros y reivindicaciones tardías (sobre todo en el caso de las mujeres), pero también con la obra de los dos únicos poetas Premios Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre (y con él, simbólicamnete, la generación del 27), sugerentes intelectuales de arrolladora fuerza renovadora, exigente, abierta y cosmopolita. Y de la variedad, cruces y mestizaje se ha nutrido toda la música andaluza, que resume en su historia la banda sonora del Mediterráneo, sincretismo cultural en progresiva globalización. La aportación de la lengua hablada en Andalucía resultó definitiva en el descubrimiento del continente americano, cuyo español se forjó a partir de la norma hablada de Sevilla y ha enriquecido con aportaciones de todo tipo a la lengua española, a pesar de que la incultura haya hecho mofa del habla andaluza, una visión tópica y terruñera de la que debe huir una Andalucía universal. G. Torrente Ballester manifestó que los andaluces son los que mejor hablan el castellano, con independencia de su pronunciación. Es suyo el arte de burlar la gramática para hacer más expresiva la frase. Y el filólogo Manuel Alvar en el "Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía" revelaba la inagotable riqueza y variedad léxica del español hablado en el sur español. Altura de pensamiento, altura de humanismo, universalidad, es lo que siguen ofreciendo los hombres y mujeres de luz a los que cantó Blas Infante, sin resentimientos ni exclusiones sino con crecimiento valorando las raíces y la propia historia.





                                                                                    Leonor de Guzmán



                         He repasado ampliamente la vida y obra de más de un centenar de hombres y mujeres de luz andaluces y creo que deberían de rescatarse perfiles femeninos aún poco conocidos incluso para la propia tierra, sobre todo entre los más jóvenes. Claro que Mariana Pineda, Eugenia de Montijo, Victoria Kent o María Zambrano, por ejemplo, se codean con lo más granado de la masculinidad, como Alcalá Zamora, Cánovas del Castillo, Castelar, Murillo, Velázquez, Falla, Picasso..., de entre una extensa nómina casi interminable. Pero sin ellas, la historia de España y del mundo, no se entendería. Son pioneras de la vida, del poder y antecedentes del deseo igualitario social de nuestra época. ¿Cómo entender la monarquía española sin la figura de Leonor de Guzmán? De familia noble sevillana, era una joven viuda cuando Alfonso XI se enamoró de ella e inició una relación extramatrimonial que duró hasta su muerte. Leonor se convirtió en su mejor consejera y en una de las mujeres más influyentes de la Europa del siglo XIV. Su hijo Enrique subió al trono tras la cruenta guerra civil castellana en la que derrotó a su hermano de padre Pedro I el Cruel, inaugurándose así la dinastía de los Trastámara, que duró hasta Isabel la Católica. Fue asesinada en 1351 cuando se encontraba bajo la tutela de la reina madre María de Portugal, con la que mantenía una enconada enemistad.





                                                                                   C. Fdez de Alarcón


                               Cristobalina Fernández de Alarcón fue una escritora malagueña de Antequera cuya vida transcurrió a caballo entre los siglos más perfectos de la poesía de todos los tiempos, XVI y XVII. Hija natural, recibió una exquisita educación por parte de su tía Beatriz de Rivera, que eligió a los mejores preceptores en gramática y latín, pasando a formar parte del colectivo femenino de humanistas que denominó despectivamente el misógino (a veces) Quevedo, hembrilatinas, con Luisa Sigea, Francisca de Nebrija, Luisa de Medrano y Beatriz Galindo, entre las cuales destacó especialmente. Su importancia literaria -aunque no conservamos gran parte de su obra- le valió las airadas críticas de la pareja del momento, Góngora y Quevedo. Casada dos veces, mantuvo una relación platónica con el poeta Pedro de Espinosa de la Escuela antequerano-granadina, que, despechado, se hizo sacerdote. Mientras, Cristobalina ganaba numerosos premios en justas y certámenes poéticos  con sonetos, quintillas y comedias en verso. Lope de Vega sí que la alabó como la "musa antequerana" o la "sibila de Antequera" en su Laurel de Apolo. Entre tantos magníficos escultores andaluces, como es el caso de Alonso Cano, es curioso comprobar cómo hasta en esta disciplina hallamos a una mujer cuya obra de finales del siglo XVII, se expone actualmente en museos como el Metropolitan de Nueva York. Luisa Roldán, "La Roldana", "la sevillana rebelde", hija del escultor Pedro Roldán, aprendió el oficio en el taller de su padre. Se casó con un oficial de taller, Luis Antonio de los Arcos, lo que no tuvo la aprobación paterna, y juntos montaron taller propio en Sevilla y Cádiz, donde se conservan sus esculturas. Fue nombrada escultora de Cámara de los reyes Carlos II y Felipe V, pero, a pesar de ello, falleció ya viuda y en la pobreza.





                                                                                Luisa Roldán. Escultura




                         La dramaturga malagueña, nacida en Macharaviaya en el siglo XVIII, de familia acomodada de militares y políticos, María Rosa de Gálvez, se convirtió en un nombre incómodo de tiempos ilustrados. Casada con un primo, en Madrid frecuentó ambientes literarios y círculos cortesanos.Tras 200 años de olvido, hoy la convierten en una escritora imprescindible la calidad de su escritura y su dramaturgia diferente y audaz. Buscó visibilizar la posición de la mujer en el tránsito entre fin de un siglo y comienzos de otro. Mujer avanzada de ideas, independiente, vanguardista y con una conducta moral ajena a los valores de su época (se dice que fue amante de Godoy), se granjeó numerosos ataques que oscurecieron sus valores literarios. Ha sido considerada la primera mujer española en dedicarse al teatro, enfocado desde un punto de vista femenino y feminista en un mundo dominado por el hombre, expresando los sueños, deseos y frustraciones de las mujeres a través de las obras teatrales, como "El egoísta", en que justifica el divorcio. Sus poemas destilan un sensualismo panteísta de carácter filosófico. El afán de experimentación resultó demasiado atrevido para el momento, de ahí el malestar de los censores. Era demasiado temprano en España para la denuncia y exhibición de los peligros de la libertad...






                                                                                     Mª Rosa de Gálvez



                         La historia de María Bellido es la historia de una heroína, "la heroína del agua". Nacida en Porcuna (Jaén) en el siglo XVIII, participó en 1808 en la batalla de Bailén, trascendental en la guerra de independencia española contra Francia. Mientras los hombres acudían a las tropas, ancianos, niños y mujeres realizaban la labor de aguadores, erigiéndose María Bellido en adalid de la valentía cuando, en medio de un ataque, le ofreció su vasija de agua al general Reding, sin inmutarse cuando una bala la rompió por lo que este hecho quedó fijado como símbolo de la resistencia popular. Ya en el siglo XX, la polifacética malagueña Isabel Oyarzábal es otro caso que ejemplifica el rescate con demasiada demora de una de las mujeres más completas en su labor, hasta el punto de llegar a ser embajadora en Suecia y Finlandia. Fue actriz, escritora, periodista y activista política y social. Militante socialista, fue la primera mujer Inspectora de Trabajo por oposición y primera diplomática española en el extranjero. Formó parte de una generación de feministas cuyas aspiraciones de cambiar las condiciones de la mujer en España se truncaron por la guerra civil. Se exilió y falleció en México. Escribió para el periódico "El sol" las "Crónicas femeninas" con el seudónimo de "Beatriz Galindo", cuyo nombre se dedicó a un Instituto madrileño, de extraordinario recuerdo en mi memoria. Isabel Oyárzabal Smith escribió sus memorias "Hambre de libertad" en inglés en 1940 y han tardado 70 años en ser traducidas. Testimonian la construcción de una vida propia y libre, de una conciencia política y de un compromiso con los ideales republicanos, denuncian la insolidaridad internacional e identifican el hambre como el anhelo de cambio y de acometer algo heroico.






                                                                                         María Bellido




                         La almeriense Carmen de Burgos arrastra el prejuicio de haber sido la amante y protectora de Ramón Gómez de la Serna, según ha sido transmitido por las memorias de Cansinos Assens, y ese filtro impedía una valoración correcta, pero sus méritos son indiscutibles. Como periodista fue la primera mujer corresponsal de guerra española y la primera en escribir una columna fija en un periódico, donde utilizó varios seudónimos, el más conocido "Colombine". Como narradora cultivó diferentes géneros y tradujo del italiano. Fue otra figura clave en la defensa de los derechos de la mujer, precursora del movimiento feminista por su actitud vital y sus ideas en defensa del divorcio, el sufragio universal, la supresión de leyes sexistas y el fomento de la libertad de la mujer por la educación y el asociacionismo. Julia Uceda, sevillana, es la primera poeta que ha obtenido el Premio Nacional de Poesía en España. Profesora en Estados Unidos e Irlanda, sus primeros libros muestran una poesía comprometida para evolucionar a otra de corte más reflexivo. Ha sido reconocida como Hija Predilecta de Andalucía y con la Medalla de oro a las Bellas Artes. Para la escritora y crítica Juana Castro, su obra posee una calidad y una vigencia que parece estar escrita ahora mismo por una autora joven. No podía faltar una mujer como ilustre representante de las ciencias e investigación. Mª Dolores García Pineda, nacida en Cádiz, ha realizado trabajos sobre bioquímica analítica en el Instituto Oceanográfico y en Aberdeen (Escocia). Estudió enzimología en Jerusalén y permaneció en el grupo de Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York. Siempre se lamentó de las trabas y obstáculos que se encontró en su camino pero confesando su ilusión permanente por la ciencia. Y para concluir con un nombre más, entre otros muchos que podría citar, la malagueña Mª Victoria Atencia, esposa de Rafael de León, fue la primera española en obtener el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, por su obra poética de cuidadísima estética. Hija Predilecta de Andalucía, es doctora honoris causa por la Universidad de Málaga. Mujeres valientes y valiosas.






                                                                                   Carmen de Burgos

                       

                          De una forma o de otra, los representantes pasados o actuales que ennoblecen la sabiduría y la existencia de todo un pueblo comparten en su poliédrica heterogeneidad una característica común: fueron o son andaluces de raigambre ajenos al estereotipo convencional de Andalucía. Su proyección nacional o universal está exenta del tópico folclórico o regionalista y su contribución histórica representa una excelencia que se vale por sí misma. Así fueron, así son, así quieren ser: expansivos, híbridos, asomados a África y Ámerica. En esa personalidad múltiple se reflejan con el orgullo de una tradición rica y diversa, hijos de una Historia que es parte de su esencia, aunque a veces no haya sido del todo grata, con una memoria del pasado que cohesiona, pero también impulsa a ser capaces de construir sobre ese legado un futuro que siga vivo, cuando los andaluces de estos tiempos difíciles sólo sean un vestigio borroso como una leve pisada sobre la arena... Porque ya lo dijo el héroe Bernardo de Gálvez: El que tenga honor y valor que me siga, y el científico Alberto Castro Tirado nos recuerda: Es posible que no estemos solos en el universo. Los andaluces y las andaluzas de todos los tiempos irradian los destellos más deslumbrantes con el fulgor de su dimensión única y eterna. Son seres de luz. Lo dijo Blas Infante.

                     
                                                                                    Qué no daría yo...


     
                     


                   


                     


                         

lunes, 29 de agosto de 2016

Paseo por la pintura del siglo XX



                                         
                                     En la tardanza dicen que suele estar el peligro

                                                     Miguel de Cervantes


                                      Siempre parece imposible... hasta que se hace

                                                         Nelson Mandela





                                                    La comprensión del arte moderno, con su espectacular dinamismo, se presenta con tal complejidad que sólo pueden pretenderse unas pinceladas de aproximación sintetizadora a la renovada expresión artística en la pintura contemporánea, sin perseguir objetivos académicos sistematizadores sino de mero acercamiento a un espléndido fenómeno cultural que ha transformado la creación estética reciente. Algunos factores determinantes sobresalen en la configuración de un arte nuevo: la fotografía viene a significar una suerte de liberación de las finalidades imitativas del arte; se sobrevalora el dibujo y el color como valores fundamentales de lo geométrico-racional y lo expresivo-sentimental; la tecnología y los nuevos materiales adquieren paulatinamente mayor trascendencia; el valor de un cuadro ya no está ligado a lo que representa y se declara constantemente la individualidad, intentando confirmar la propia personalidad creadora más allá de maestros y escuelas.

            Esta transformación artística fue estimulada por grupos reducidos de artífices de las vanguardias que, reivindicando su derecho a la libertad y a la originalidad, propusieron una serie de programas universales en un periodo de relativo florecimiento económico, que agudizó el conflicto entre los compromisos sociales, humanos y artísticos, mientras que en un corto espacio de tiempo se produjeron distintas evoluciones siguiendo el antecedente de los impresionistas, que habían roto con todo academicismo situando la espontaneidad a la cabeza de los valores plásticos. La nueva nomenclatura técnica de los diferentes movimientos resultará variadísima, muy complicada, y muchas veces correrá paralela a la de la poesía, el cine o el teatro.

             El primer estilo del siglo XX es el fauvismo, que plasmaba las vivencias psicológicas del artista, usando el color en tonos fuertes y puros para definir la forma y expresar el sentimiento, destacando por su estridencia, con total ausencia de planteamientos sociales. Sobresale Henry Matisse (1869-1954). Sin embargo, los cubistas volverán al volumen revolucionando la técnica y la estética hasta 1914: aportan una nueva manera de ver ofreciendo en el retrato una visión biocular de frente y de perfil, sirviéndose del engaño óptico, o sea, de la relatividad de las formas. El cubismo se enriquece con objetos extraños, materiales como papeles pegados, arena, cristal, tela, etc., predominando la línea sobre el color (ocres, verdes, grises) que produce un efecto geométrico, así como el empleo del collage. El cubista más significativo para nosotros es Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), aunque también pueden citarse entre otros a Georges Braque o Juan Gris. Del cubismo puro derivarán el tubularismo (con la máquina como símbolo y el trazo negro), que se asocia a Fernand Léger, el cubismo órfico (de colorido más rico y gran importancia de la luz) con Robert Delaunay, y el purismo, que sigue el manifiesto de Le Corbusier, creando composiciones objetivas que implican la moderna civilización mecánica.




                                                                                        Matisse




                                                                                      Picasso


                 El futurismo fue un movimiento orientado en principio hacia la poesía. En "la canción del automóvil", À mon Pégase l´Automobile, de F.T. Marinetti, ya se observan los nuevos principios de esta tendencia en un claro ejemplo de lo que liderarán Carlo Carra y Gino Severini en pintura. Exaltan todo lo que dé sensación de dinamismo, por eso para ellos será más bello un coche de carreras que la Victoria de Samotracia. Aman la guerra, el militarismo, el fascismo y la destrucción del arte anterior. Para muchos autores los futuristas carecieron de objetivos plásticos precisos, pero aún así el futurismo penetró en la arquitectura, la escenografía y las técnicas fotográficas. Contra esta corriente surge como reacción la pintura metafísica de Giorgio De Chirico, así denominada porque declaró que su obra era "más compleja, más honda y más metafísica que la de sus contemporáneos". Vuelve a inspirarse en la serenidad clásica, le preocupa el paso del tiempo, la inmovilidad y las asociaciones de ideas (anticipando de esta forma al surrealismo). Dibuja representaciones con una luz muy extraña, sugeridora, misteriosa, empleando maniquís figurando seres humanos. Henri Rousseau y Marc Chagall son otros nombres importantes y también para algunos Amadeo Modigliani, aunque a este autor es difícil encuadrarlo en alguna preferencia pictórica contemporánea.




                                                                                    De Chirico

                  En sentido general se habla de expresionismo cuando predomina en una obra el sentimiento sobre el pensamiento, con emociones que provienen de una temática fuerte como la muerte, la angustia, el sufrimiento, a la vez que se le presta más atención al color que a la línea. Pero a principios del siglo XX define a un grupo de artistas del cine, el teatro, la poesía, y de cualquier estética, que presentan un mundo que ha perdido sus objetivos. El término fue generalizado por H. Wilden, editor de la revista Der Sturn. A todos les caracterizan unos rasgos comunes: la subjetividad, la pasión por la violencia en el color, la temática morbosa, demoníaca, pervertida y fantástica, la exteriorización de la angustia, el uso del grabado y la diversidad estilística. El expresionismo, especialmente el alemán, vivió su ocaso con la llegada del nazismo al poder. Como precursores, Eduard Munch o Georges Rouault se vieron influidos por los simbolistas en su afán de exploración de las drogas, la religión, el misticismo, el alcohol o la psicopatía y desarrollaron su producción coincidiendo con el desarrollo internacional del "Art Nouveau", el postimpresionismo y el fauvismo. El grupo Die Brücke ("El Puente") pretendió ser el nexo de todos los elementos artísticos revolucionarios desde 1905 volviendo a un arte primitivo, expresando actitudes humanas primigenias de carácter popular utilizando preferentemente procedimientos de estampación. De este grupo formado en Dresde resaltan Ludwig Krichner y Erich Heckel. Y desde Munich, El caballo azul, Der Blaeu Reiter, experimentó sin criticar a la sociedad pero sí idealizándola, apartándose del figurativismo para adentrarse en el camino de la abstracción. Son sus máximos representantes: Vassily Kandinsky (1876-1944), Franz Marc (1880-1916) y Paul Klee (1879-1940).



                                                                                       Kandinsky

                                           
                  La Gran Guerra provoca que los grandes movimientos vanguardistas, que criticaban los valores tradicionales, se lancen a la búsqueda de soluciones renovadoras para la expresión artística. Algunos investigan por caminos irreales como la representación de los sueños, es el caso del dadaísmo y el surrealismo. El primero es un estilo iconoclasta que entiende el arte de forma absurda apoyándose en lo irracional. Forman parte de este grupo artistas exiliados en Zurich durante la primera Guerra que se reunían en el café Voltaire. Rompen con todos los valores de la sociedad resumiendo su pensamiento estético en "TODO ES ARTE PORQUE NADA ES ARTE". Dadá critica los materiales y técnicas tradicionales y utilizan otros nuevos como materiales de desecho, trapos viejos, papeles mugrientos, clavos roñosos, etc. Lo niegan todo pero sin proponer ninguna alternativa que no fuera ese negativismo. Se desarrolló por toda Europa y Estados Unidos, y los artistas de mayor renombre internacional fueron Marcel Duchamp, Francis Picabia, Man Ray y Tristan Tzara. Así aconseja este último componer un poema:


                               Coja un periódico
                               Coja unas tijeras
                               Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuente darle a su poema
                               Recorte el artículo
                               Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa
                               Agítela suavemente
                               Ahora saque cada recorte uno tras otro
                               Copie concienzudamente
                               En el orden en que hayan salido de la bolsa
                               El poema se parecerá a usted
                               Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo.





                                                                                    Poema dadaísta




                                                                                 Marcel Duchamp



                    Recogiendo las propuestas del romanticismo y del simbolismo y la carga desacralizadora y libertadora de compromisos del dadá, el surrealismo se convierte en la manifestación artística más trascendente del periodo de entreguerras. Con su interés por lo mágico, lo onírico y lo fantástico y afirmándose en las doctrinas de Freud y sus determinaciones psicológicas, el surrealismo, inicialmente literario, afecta paulatinamente a todos los ámbitos de la creación artística y termina por convertirse en un planteamiento vital que explica sus connotaciones políticas, pues pretenden saltar del aislado hecho cultural a una transformación profunda. El término, acuñado por Apollinaire en 1917 (que en español debería ser traducido como "superrealismo") será utilizado por André Breton y otros poetas, para englobar ese componente psicológico que culmina en el manifiesto de 1924 al afirmar la creencia "en la futura resolución de esos dos estados aparentemente tan contradictorios que son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, de superrealidad". Incorpora al mundo del arte el frottage o dibujo fortuito obtenido mediante frotamiento y la decalcomanía o pintura azarosa producida al aplastar una hoja sobre ella, pintada también al azar. En la pintura surrealista la idea está por encima de la ejecución, pero esta constituye el medio, el instrumento para destacarla, como ocurre en el caso de Salvador Dalí, en quien la perfección del dibujo hace aumentar su agresividad, un "surrealismo figurativo", al que también pertenecen Max Ernst, Óscar Domínguez, René Magritte y Paul Delvaux. Con un carácter más abstracto sobresalen Joan Miró, André Masson e Yves Tanguy.


                             




                                                                                            Miró


                 Una serie de corrientes artísticas no consideran como objetivo primario el parecido de lo representado en el lienzo con la naturaleza, sino la adecuada distribución de los colores y las formas sobre él: la abstracción no es un hallazgo de nuestro tiempo. Los pintores prehistóricos levantinos crearon signos cabalísticos plenamente abstractos o los árabes, revolucionarios, se dedicaron a inventar y combinar módulos geométricos que nada tienen que ver con la naturaleza. Realizar una clasificación de la pintura abstracta es complicado por la cercanía en el tiempo, pero podríamos señalar como notas generales: la interrelación entre los creadores que presentan influjos de diversos estilos y movimientos de diversas partes del mundo; la reactualización de las vanguardias más vitales con especial mención al mundo cultural americano, sede de los artistas emigrados a causa del nazismo; el desarrollo del "mercado del arte" y como consecuencia, la posibilidad de invertir en objetos provocadores de grandes intereses económicos, con la consiguiente proliferación de galerías, críticos y fundaciones artístico-comerciales. Serán tres las principales orientaciones que engloban la pintura a partir de 1945.

                 La abstracción lírica o expresiva comprende el expresionismo abstracto basado en la intuición y la subjetividad: el tamaño de los cuadros supera con mucho las dimensiones usuales, con toda la superficie del cuadro cubierta "uniformemente". Como representantes interesan Jakson Pollok, Frank Kline y Mark Rothko. De la pintura "gestual o de signo" lo más característico es la rapidez de ejecución y la utilización de las formas gráficas aisladas: signos. El paralelismo entre esta corriente y la caligrafía china y japonesa de los sacerdotes de Zen se debe al poeta francés Henri Michaux que realizó un viaje a Oriente y reprodujo a partir de entonces grafías filiformes. El informalismo o "tachismo", también llamado "Art Autre" se plantea la anulación consciente de todo tipo de estructura formal y conceptual. La pintura matérica se caracteriza por considerar los materiales como el centro de atención de la obra. Como consecuencia la textura adquiere gran importancia. Los materiales se multiplican: látex con polvos de mármol, trapos, telas metálicas, serrín, arenas de cuarzo..., extendidos por medio de pinceladas muy amplias. Recordemos a Antoni Tàpies. Por último, a los espacialistas les preocupa la dimensión tridimensional en el cuadro, lo que consiguen perforando o rasgando el lienzo desnudo, sin pigmentos.



                                                                                        Pollock


             Otro tipo de abstracción, la geométrica y tecnológica, siguió un proceso evolutivo sin interrupciones que comprende varias aportaciones sucesivas. Un movimiento nacido del cubismo, el neoplasticismo o "De Stijl" defendía el empleo exclusivo del ángulo recto reduciendo el cromatismo a los colores primarios y a los "no colores", blanco, negro y gris. El supercromatismo (o con denominaciones parecidas) surgió en el periodo inmediatamente posterior a la Revolución de 1917: el triángulo, el cuadrado, el círculo y la cruz son el resultado de la simplificación de cualquier objeto (Kasimir Malevich se erigió en el mejor representante). La técnica del constructivismo combina formas planas con otras de aparente tridimensionalidad, a la vez que emplea nuevos materiales como plásticos equiparando en importancia el pleno y el vacío. En ocasiones se convirtió en arte propagandístico de la URSS. Una especie de escuela cromática donde convivían alumnos y profesores configuró la "Bauhaus", cuyos programas intentaron revolucionar la artesanía y conseguir la integración de las diversas artes. A la hora de elegir estilo no dudaron en sacrificar la "DIE BRÜCKE" por el movimiento abstracto-geométrico encaminado a una visión utilitaria. Y el "Círculo y Cuadrado", Cercle et Carré se desarrolló en París por breve tiempo singularizándose por su tendencia mística.

            Hasta los años 60 el arte, desde las primeras vanguardias, había iniciado un camino de profundización psicológica individual, olvidándose casi siempre de la realidad externa y cotidiana. En este momento el panorama cambiará por completo. La abstracción lírica se consume por agotamiento y es sustituida por nuevas corrientes figurativas, término que sólo se va a aplicar a aquellas representaciones identificables con la realidad objetiva. La Neofiguración desde un punto de vista conceptual prepara el camino para el nacimiento de las vanguardias reales, incorporando técnicamente los hallazgos formales de la abstracción. Su temática suele centrarse en torno a la figura humana que contempla bajo una óptica de pesimismo pero sin connotaciones sociales. El aragonés Antonio Saura y Francis Bacon contribuyeron al florecimiento de este estilo. Otro fenómeno artístico pretendió elevar a la categoría de arte todos aquellos productos cuya difusión se realiza gracias a los medios de comunicación de masas, es decir, fotografías, cómics, anuncios comerciales, fotonovelas, etc. Popularmente, se identifica con la subcultura propia de las economías capitalistas: el "pop-art". Sobresalen: Roy Lichtenstein, Tom Wesselmann, Robert Rauschenberg, James Rosenquist, Richard Hamilton y Andy Warhol. El realismo social responde a un planteamiento crítico de la problemática cotidiana: la crónica de la realidad. Los temas se centran generalmente en la violencia y el terror, mientras que se desmitifican los acontecimientos histórico-culturales. Hereda las técnicas dadá que se compaginan con recursos fotográficos y publicitarios del "pop-art". La mayoría de los autores cronistas de la vida real son españoles: Juan Genovés, Rafael Canogart, Rafael Solbes y Manuel Valdés. El hiperrealismo tomaba como base de sus composiciones la fotografía y las proyecciones ampliadas de diapositivas, cuyos fragmentos son calcados sobre el lienzo, quedando apartadas la creatividad y la inspiración, pero las imágenes se cuidan técnicamente con gran pulcritud: podría compararse esta actitud a la de los copistas de los museos. En América se denominó a esta modelidad "arte-frío" precisamente por la ausencia de expresividad de sus realizaciones. Resucitan el paisaje, el retrato, el bodegón y otros géneros tradicionales de la pintura. La evolución hacia el arte óptico-cinético para muchos críticos resulta difícil de ubicar, aunque suele englobar las obras que tienen en común el movimiento, real o virtual, producido a veces por pequeños motores incorporados, en ocasiones por el propio desplazamiento del espectador que puede llegar a manipular las piezas, o sin que exista movimiento, se consigue producir figuras geométricas capaces de originar efectos ópticos adquiridos por medio de ilusiones ópticas o contrastes simultáneos, entre otros procedimientos. Se incorporan materiales creados por la industria.



                                                                                        Bacon




                                                                                   Antonio Saura




                                                                                       Warhol




                                                                                    Genovés


                   Una serie de artistas americanos adscritos al "Minimal-Art" deciden no sólo realizar obras físicas sino profundizar en el análisis de los procesos mentales generadores de las obras, otorgar preponderancia al concepto de arte sobre el objeto artístico en sí. Es lo que va a determinar todas las últimas tendencias. El arte sufre una transformación radical. Las distinciones tradicionales entre pintura y escultura desparecen y en su lugar se crean productos tridimensionales que participan de ambas, o se utilizan como material la propia naturaleza y el cuerpo humano. Las categorías "figuración"  y "abstracción" quedan superadas. Se ha pretendido ver en esta sustitución de la obra duradera por la temporal un deseo de combatir el sistema establecido, concretamente la comercialización del arte por las galerías y marchantes. Como todavía carecemos de una perspectiva histórica suficiente para analizar y clasificar estos fenómenos artísticos, aquí se propone un somero y sencillo estudio sujeto a revisiones, cambios o ampliaciones que la crítica especializada actualiza convenientemente.

                 El Minimal-Art, denominado también ABC-ART o Arte de Estructuras Primarias, fue creado en 1965 aplicado al arte más alejado de la pintura o escultura tradicionales originando obras tridimensionales que pretendían instaurar formas visuales reducidas al mínimo en las que la tridimensión estuviera exenta de cualquier tipo de figuración, situándose dentro de una particular abstracción geométrica como el cubo y el prisma rectangular. La elaboración material de las obras se ha encomendado a compañías industriales, puesto que el artista, por lo general, sólo suele realizar el boceto. Una corriente cercana la constituye la denominada Arte Póvera (arte pobre), también llamado Arte Procesual por el interés de sus cultivadores en la elaboración de la obra más que en la obra acabada, aunque difiere en las formas ya que no son geométricas y ordenadas sino ambiguas e inspiradas en lo casual. Técnicamente se evita cualquier sistema complicado con el fin de que el espectador pueda rehacer fácilmente el proceso seguido por el artista que utilizará materiales pobres y a veces insólitos como la hierba, el vapor, el hielo... Las fronteras entre espectador y autor se borran definitivamente en los Happenings y Events, que mezclan diversos medios de expresión como la plástica, la música o el teatro para potenciar la creatividad del receptor, liberarlo de inhibiciones y miedos y fomentar la espontaneidad. Los events resultan más simples y breves. El Arte ecológico, el Land-Art (al que se le han aplicado otras varias denominaciones), surgió gracias a la colaboración del E.A.T (Experimentos en Arte y Tecnología). El arte abandona las galerías puesto que los materiales son los que ofrece la naturaleza que el artista transforma superficial o profundamente: tierra, madera, piedras, pararrayos, telas, etc. Las obras se realizan en lugares alejados de las ciudades y no son transportables de forma que los documentos gráficos y vídeos suelen suplantar a la propia obra exponiéndose en galerías de arte. El Centro de Arte y Naturaleza de Huesca (sede de la Fundación del pintor José Beulas) es un museo de obligada visita: se trata de un espacio que fusiona arte y naturaleza que permite reflexionar sobre la unión entre la creación y el paisaje. De esta tendencia nació el Arte Corporal, body-art, con el objetivo de investigar experimentalmente con el propio cuerpo del artista en el deseo consciente de profundizar en el análisis del lenguaje corporal, característica de la que carecen las restantes manifestaciones. Por su parte, el Arte Conceptual (que recibe actualmente diferentes designaciones) eliminará el objeto del arte para ser sustituido por el arte de los conceptos: pasan a primer plano las películas, fotografía, textos, performances, informática y documentos que son el medio idóneo para cooperar en el análisis de la idea del arte y su desmitificación. Se distingue como ejemplo más atrayente Jhon Stezaker, aunque son innumerables los estilos y los artistas recientes relacionados, bien derivados o en oposición a él, con el arte conceptual (como el "fluxus" de Yoko Ono, o el "mail art", entre algunos nombres de la gran variedad actual). Bruce Naumann podría representar varias de las expresiones estéticas de los últimos tiempos que he mencionado anteriormente.


                                                                   
                                                                                         Stezaker




                                                                                      Naumann








                   ¿Demasiados movimientos, estilos y tendencias? ¿Excesivos "ismos" y etiquetas? Sólo la distancia en el tiempo evaluará su conveniencia y simplificará probablemente la esencia artística, como ha ocurrido siempre a lo largo de la historia con los fenómenos culturales de toda índole. Es la exigencia de la perspectiva.

                   (Para la confección de este artículo he contado con la información aportada por el profesor de Historia y de Arte Jesús Elvira, a cuyo recuerdo dedico mi agradecimiento).



                                             
                                                                   Otras formas de inteligencia






               


                                                                       

         

           

       

       


                         

         

         

       

martes, 24 de mayo de 2016

La voz iluminada de SARA COMÍN



                    El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.

                                                                  Miguel de Cervantes


                                                            Pero el viajero que huye
                                                            tarde o temprano detiene su andar
                                                            y aunque el olvido, que todo destruye
                                                            haya matado mi vieja ilusión
                                                            guardo escondida una esperanza humilde
                                                            que es toda la fortuna de mi corazón.

                                                                  Carlos Gardel, ("Volver")


                La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor.

                                                                    Kurt D. Cobain

                                                           
                                                   "...Quisiera morir como Kurt Cobain, de sentimiento."

                                                                   Enrique Bunbury, ("Decadencia")



                         
                                    Para vivir hacen falta las pequeñas cosas, esas tan hermosas que a veces nos trae el perfume de un viento humanizado que canta a la libertad, y nos sumerge en un remolino de sensaciones que huelen a nostalgia del recreo de la infancia, o hace que nos dejemos llevar por el seguro refugio de un amor correspondido... A este universo nos traslada la voz de Sara Comín.

                  En el principio fue la jota: el sentimiento, la emoción y la pasión por la tierra. Recuerdo cómo las paredes del vetusto edificio del Instituto de Calatayud vibraron cuando se produjo el silencio tras la jota que Sara nos cantó a Alfonso Zapater y a mí en el despacho de dirección, espectadores privilegiados de tan inédita actuación. Yo creo que hasta Alfonso XIII que diariamente nos observaba imperturbable desde su retrato con rostro hierático, esbozó una entusiasta sonrisa que seguramente todavía mantiene... Desde entonces la voz de Sara Comín forma parte de la banda sonora de mi vida. Ya con pocos años, Sara se abrazaba al mantón de la tatarabuela y se inventaba funciones ante la concurrencia familiar -a la que luego pasaba la bandeja en la que obtuvo sus primeros laureles-, pero a la que, sin embargo, no permitía asistir como público cuando empezó a participar en los iniciales concursos de jota, por eso de los nervios... En esos certámenes consiguió importantes galardones, y eso que siempre ha preferido no competir sino sólo vivir la magia del escenario para disfrutar todavía más de lo que siente, esa esencia que traspasa el alma de los oyentes... Entonces cantaba con Nacho del Río ("su amigo del alma" y "su maestro", así, por separado) y con Yolanda Larpa, el gran trío jotero bilbilitano. Después, el inigualable Jesús Gracia le aportó más conocimientos, absoluto respeto por la historia de la jota, y todo el cariño y la generosidad del mundo...






                  Esa voz comunicadora, enérgica, cadenciosa y dinámica a la vez, apuntaba sus primeros pasos profesionales en la locución radiofónica de Calatayud, así que entonces ya cantaba y contaba, eso que ha constituido para siempre el núcleo profundo de su vida, lo que ama intensamente y le permite exprimir el momento tanto de sus quehaceres como de sus deleites y hasta arrinconar las contrariedades de la rutina diaria. Pero además, Sara Comín, soñadora y emprendedora valiente, siempre buscó nuevas experiencias musicales, adentrarse en lo desconocido, enriquecerse con nuevos proyectos, perseguir otros ideales creativos, reinventar retos y metas, dibujar esperanzadores estados de ánimo en los demás, pasear por el tiempo a través de la música, viajar hacia melodías con las que arriesgar y tal vez ganar, y encontrar esa misteriosa "gracia" compartida entre su voz y los que la escuchamos...


               Así que a los 17 años consiguió una beca de la DPZ y se fue al Conservatorio de Madrid, en una diferente aventura confiada en su talento vocal. Los aspirantes interpretaron canciones líricas y ella cantó la jota de "La Bruja", provocando el aplauso de todo el jurado. El presidente, el gran Pedro Lavirgen, recordó que estaba prohibido aplaudir. Pero aprobó. Estudió vocalización y base de solfeo, y su voz no se vio perjudicada por la dualidad canción lírica-jota, pues como ya le había comentado Pedro Lavirgen, Sara cantaba "con el estómago", alcanzando de esa forma las notas más altas sin gran esfuerzo y la mayor potencia en esa expresión musical ancha, amplia, de soprano. Su aspiración en aquella época era ser cantante de ópera, a la manera de las figuras a las que admiraba, Pavarotti, Plácido Domingo, Pilar Lorengar y, más tarde, Miguel Fleta, al que tanto ha estudiado. Las ayudas prometidas se convirtieron en humo y Sara continuó en su empeño musical ampliando modernos recorridos y crecientes anhelos.






              Su andadura profesional se decantó hacia el periodismo del relato y sus gustos musicales a los que ya provenían de la infancia, esos que extraían del alma las emociones y los sentimientos más íntimos, los que buscaban con la melodía y la letra la mayor complicidad con el público: tango, copla, bolero, canción de autor, música de ayer y de hoy, siempre que su poesía le permitiera cantar y contar con los ojos cerrados... canciones que invitaran a vivir o lamentaran amores imposibles. Por eso le resulta difícil la elección de los temas para sus conciertos, porque quiere que las historias que canta sean las que más corazón contengan, así que las jotas a veces son tristes, a los tangos les añade mucho desdén o enaltece el tremendismo de coplas como alguna que puede parecer anticuada, "Y, sin embargo, te quiero". Pero ya lo dijo Gabriel García Márquez: el bolero es la mejor novela, en su brevedad existe una historia, y, ¿qué decir de una copla jotera?, si su ímpetu arrastra allá o aquí, como aquella vez en que una mujer en Turquía no paraba de llorar después de escuchar cantar una jota a Sara Comín, sin haber entendido nada de la letra...


               Sara Comín no se prodiga demasiado en destapar el tarro de las esencias. A veces, sólo los muy íntimos saborean la versatilidad y transparencia de su voz, su pasión viva por el arte. Hace unos años ofreció un memorable concierto en el Auditorio de Zaragoza (acompañada al piano en esa ocasión), y yo tuve la suerte de asistir el pasado día 20 al que tuvo lugar en el Centro Joaquín Roncal, y ella sabe que fue mi mejor regalo de cumpleaños: la guitarra de José Luis Arrazola hizo el resto. En Aragón se valora el prestigio, mérito y profesionalidad que Sara Comín se ha ganado por personalidad, categoría y experiencia en el riesgo esforzado. Es una artista que se encuentra a la altura de las excelencias musicales aragonesas que triunfan por el mundo, otra genuina seña de identidad de nuestra cultura. Ilumina con su voz honesta, intuitiva, inspiradora, esas canciones, esas pequeñas cosas que todos necesitamos y que nos hacen escapar de la mediocridad hacia un horizonte infinito, que nos hacen vivir que nuestra casa es el mundo, que lo que sentimos con la verdad no lo mata el tiempo ni la ausencia, que la música es el alimento del amor...






           
                   
                                                                       

           

         

               

         

         

jueves, 25 de febrero de 2016

"DIME MIGUEL: ¿QUIÉN ERES TÚ?"

                                               

          No hay Fortuna en el mundo, ni las cosas que en él suceden buenas o malas que sean, vienen acaso, sino por particular providencia de los cielos, y de ahí lo que suele decirse: que cada uno es artífice de su ventura. Yo lo he sido de la mía... Atrevíme en fin; hice lo que pude; derribáronme, y aunque perdí la honra, no perdí ni puedo perder, la virtud de cumplir mi palabra.


                                                                        Miguel de Cervantes (El Quijote)      
                                                                                    



                                                                        ¿Has llegado al límite de la luz?

                                                                              Miguel Labordeta, Espejo.
                                               






                          En estos tiempos en los que pocos apuestan por la ética y a algunos escritores sólo les importa publicar aunque no lo merezca su calidad literaria, recordar a un hombre que ha sido un ejemplo de escritor comprometido, interesado en los valores de libertad y conciencia moral, resulta como una bocanada de aire fresco y de pureza en un caso claro de eterno inconformista. Miguel Labordeta Subías, la voz poética más original y brillante de Aragón durante el siglo XX, cumpliría noventa y cinco años el próximo julio si no hubiera fallecido repentinamente con tan sólo 48 años en 1969. Con la publicación de sus Obras Completas en 1972, la ampliación en 1983 a cargo de Clemente Alonso Crespo y, sobre todo, con la reciente edición de Miguel Labordeta. Obra Publicada por los profesores de la Universidad de Zaragoza, Antonio Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña, así como de los Epistolarios Inéditos, Miguel Labordeta-Gabriel Celaya, y su correspondencia con Pablo Serrano, rescatados por Jesús Rubio Jiménez, disponemos de una obra que, en su momento, pasó inadvertida para muchos, fundamentalmente en el contexto literario nacional en el que el escritor apenas obtuvo demasiado eco. Se ha tratado así de normalizar a un autor clave en la historia contemporánea de la literatura aragonesa.


                         La poesía de Miguel Labordeta, elaborada calladamente al margen de cenáculos y escuelas, insuficientemente conocida y valorada salvo por algunos estudiosos o entidades como la Institución Fernando el Católico -que le ha dedicado un seminario hace poco-, constituye uno de los logros más singulares, "una de las aventuras más hermosas de nuestra literatura", en palabras de Ricardo Senabre. En 1994, coincidiendo con la efeméride del 25 Aniversario, se celebró en Zaragoza un Congreso-Homenaje a su figura que supuso un paso adelante en el acercamiento a su obra en un acto de justicia poética que completaba la bibliografía existente hasta el momento y la entrañable reividicación que siempre llevó a cabo su hermano José Antonio Labordeta, cantando su grandeza y su soledad, expresando su frustración existencialista y su sátira social, "para todos los hombres universalmente", gritando "las verdades eternas del hombre",

             Dime Miguel: ¿quién eres tú?
             ¿dónde dejaste tu asesinada corona de búfalo?
             ¿por qué a escondidas escribes en los muros
             la sojuzgada potencia de los besos?
             ¿qué anchura de canales han logrado
             tus veinticinco años visitantes?
             ¿adónde has ido?
             ¿qué dioses hermanaron tu conducta de nadie?
             ¿y tus sueños hacia qué lejanos ojos
             han conseguido hondos de fracasadas copas
             donde sorbiste el trance de la culpa?
             ¿has llegado al límite de la luz
             donde el último nombre se dispone a nacer?
                                                                                    ...
             ¿mas qué te queda criatura perpleja
             qué te resta si no es tu cerviz cortical
             seca de ciudades y limo
             propicia a la aventura fracaso
             y al ardiente paso de tus noches
             por el ecuador de los vientres
             transportando el mórbido mensaje de la espiga y de la muerte?
             Miguel ¿quién eres? ¡dime!
             

       





                        En los años de la posguerra -como recuerdan, entre otros José Carlos Mainer y Guillermo Carnero-, la voz de Labordeta pasó desapercibida teniendo en cuenta la forma de edición de sus libros en tiradas mínimas que distribuía generalmente entre sus amigos. Tampoco su colaboración en revistas poéticas, a veces semiclandestinas, de capitales de provincias, realizada con ilusión pero con verdaderas dificultades, supuso un mayor conocimiento de su obra, a lo que habría que añadir la acción de la censura que entorpeció constantemente sus publicaciones. A pesar de ello, mantuvo siempre una inquebrantable fidelidad a sí mismo testimoniando en sus versos y prosas la "autobiografía espiritual de un alma solitaria". En esos años de penuria económica y feroz represión, su poesía se caracterizó por un "ensimismamiento" que le hacía ser destinatario de su propio mensaje, mostrándose solo en medio de la insolidaridad humana. En una sociedad instalada en un aburrimiento intelectual generalizado, Miguel Labordeta intentó estimular un movimiento cultural renovador en torno a las tertulias del antiguo café Niké de Zaragoza, entonces situado en la calle de Requeté Aragonés (hoy Cinco de Marzo), en reuniones miradas con reticencia por la cultura oficialista. Así, algunos de los poemas recitados en la radio por Pedro Dicenta de su artículo Poesía revolucionaria arman un gran revuelo en la sociedad zaragozana. Con los amigos de la peña "Niké" saca adelante varias revistas, pero hasta 1968 no es autorizada, por ejemplo, una de ellas en la que colaboraba Antonio Fernández Molina, Despacho poético Internacional de la OPI.



                                                                                Café Niké. Zaragoza


                           En 1956 se estrena en el Teatro Argensola de Zaragoza Oficina de Horizonte, obra de teatro escrita un año antes, que es recibida con el más absoluto desdén. Se conservan manuscritos previos que tienen sus raíces en su propia niñez (para la adecuada contextualización de la vida y obra de los dos hermanos es muy interesante la visita a la Fundación José Antonio Labordeta). Hacía 17 años que no había publicado obra poética: Miguel Labordeta, profesor, guardaba silencio. Oficina de Horizonte, con escenografía de Agustín Ibarrola, es adaptada para la televisión por el director zaragozano Antonio Artero, que presenta al escritor como el "creador maldito español". Se la considera como una obra poética más que refleja el mismo mensaje humano de sus poemas: la búsqueda del sentido de la vida del hombre perdido en el universo cuya esperanza se cifra en la alegría que, encerrada en una botella "navega y navegará hasta el fin por los mares del mundo"... La obra no tuvo demasiado recorrido, pero marcó un cambio artístico hacia lo más estrictamente estético. El protagonista aparece caracterizado como un hombre inmaduro, con un enorme tormento interior por su exacerbada sensibilidad, en conflicto permanente con la realidad, con una gran inseguridad ( sólo quiero encontrar la ruta de mi vida hacia un no sé dónde), con la sensación casi cernudiana de alguien que quiere estar siempre de viaje y en constante huida, y obsesionado con el deseo de ser el guía de su pueblo hacia la paz y la libertad, hacia el límite de la luz... Se muestra como un revolucionario contradictorio: a veces adopta la vida burguesa y otras, protesta por ese destino ( te escupo, estúpido Miguel Labordeta). En un tremendo final en que tras una ráfaga de metralla cae "el Poeta", el eterno incomprendido manifiesta su espíritu místico y existencial: ...No hay solución a la vista, pero cada hombre debe inventar su propio camino de purificación, reforzando así lo que en 1950 propugnaba para la poesía,

                  "Necesitamos una poesía catártica, depurativa, en que el poeta se dé por entero en holocausto verídico"



                                                                          Fundación José Antonio Labordeta


                     Los recuerdos de infancia (con el caballito de cartón como elemento recurrente) y adolescencia son como jalones en el camino tenaz hacia el conocimiento de sí mismo, de su independencia e individualidad. Algunos críticos han querido ver en esa exaltación del Yo la justificación de su pertenencia a la tierra aragonesa caracterizada genéricamente por aspectos como el pesimismo estoico, el humor sarcástico y satírico y el sentido ético y desengañado de la vida, que lo habrían conducido a un ostracismo voluntario ( rasgos que se reconocerían en Jarnés, Sender, Buñuel, Seral y Casas...), pero yo creo más bien que se trata de una personal cosmovisión poética y de una ironía ( o "socarronería somarda") consustancial a ella, que se acentúa con el paso del tiempo y la evidente evolución de su obra hacia un mayor compromiso social que corre paralelo a una nueva realidad histórica: el paso del subdesarrollo económico a la revolución industrial y la sociedad de consumo. El poeta "pide la palabra" para arremeter contra todos los estamentos sociales sin excepción y satirizar la civilización moderna con imágenes apocalípticas con las que protesta, rechaza y condena una época miserable, para la que quizá pueda haber un después más esperanzado: la poesía debe entrar al servicio del hombre; pero de esto a que la poesía deba ser popular hay un abismo,

                 Dame
                 vida mía única
                 tu imposible verdad.
                 Dame
                 mi soledad
                 tu repleta cosecha de denuncias.
                 Dame
                 muerte mía
                 tu relámpago de abrasado total.
                                                                      ...
                 y tu lindo caballito de cartón de mis sueños de niño
                 destripador,
                                                                      ...
                 dadme en seguro trance
                 vuestro centro inexorable
                 de palpitar dulcísimo;
                                                                     ...
                 A ver si así
                 solo y con todo
                 compongo de mi sed indecible
                 el tremendo suceder de la Totalidad.


                            Se han señalado múltiples influencias estéticas en el mundo poético de Miguel Labordeta, así como el reflejo de tendencias y corrientes artísticas contemporáneas que hoy se cuestionan en muchos casos porque no importan tanto las etiquetas como su personalísima innovación, marcada por la audacia renovadora y el estilo inconfundible de su lenguaje en libertad, que va desde lo más coloquial y cotidiano hasta una lírica del "ex abrupto", las creaciones más arriesgadas, las visiones cósmicas más surrealistas, la plasticidad pictórica (sus libros fueron ilustrados por los grandes pintores y dibujantes Mingote, Viola, Antonio Saura, Natalio Bayo o Santiago Lagunas), o el realismo rehumanizador de aire desgarrado que marca el paso de un tono épico y oratorio inicial al experimentalismo de la poesía visual: me importa un pito que mi poesía pueda ser comprendida por pocos o por muchos o por nadie; escribo lo que puedo, como puedo... Y de ese "puedo" surgen los diferentes vanguardismos, el dominio de la ciencia-ficción y los ecos orientales, hispanoamericanos y franceses que, aunque al poeta le importara un pito, no dejaban ni dejan de conmover y de inquietar...,

                      
                             En lo alto del Faro,
                             viendo ir y venir
                 a las pobres gentes en sus navegaciones de un día.
                             En lo alto del Faro,
                 contemplando el abismo de las criaturas y el vértigo de los astros.
                             En lo alto del Faro,
                 escuchando llegar a los rostros futuros
                 y oyendo en lo hondo de las aguas las voces de los muertos.
                                                                                                                   ...
                     
                             En lo alto del Faro.
                             La voz del poeta.
                             Incansable holocausto. 



                     Una pieza insólita de carácter alegórico prácticamente desconocida de Miguel Labordeta presentaba las mismas claves temáticas del resto de su obra: Exactamente perdido, "Poemoide radiofónico", para la que no pude encontrar referencia cronológica precisa. Se trata de un diálogo en el que un personaje, el "Buzo", encarna la fraternidad universal al tiempo que se alude a la guerra con imágenes bélicas y galácticas, mientras se sigue añorando la infancia soñada (yo también perdí mi caballito de cartón). El poeta insiste en la liberación  personal que predicaba en Poesía revolucionaria, y en el poema "Catarsis del buzo" nunca publicado por el autor, debido, parece ser, a la mala opinión que tenía de él su amigo Carlos Edmundo de Ory,

                             Ahogado.- ¿Ves aquellas masas de hombres combatiendo? Aquellos cascos relucientes son los nuevos guerreros de 1914... Mira sus máquinas mortíferas...
                             Buzo.- ¡Ay... cuánto dolor... cuánta incapacidad de dicha... cuánto luchar en vano... cuánto soñar inútilmente por un camino de soledad que nadie comprende bien...!
                             Hijo.- Pero Padre, ¿qué hora es, que hablas así de una manera tan extraña?
                             Buzo.- ¿Qué hora va a ser, hijo mío? ¿qué hora va a ser, sino la de vivir, la hora de vivir siempre, con amor infinito siempre...? (Muere).

      Labordeta se mantuvo siempre fiel a esa idea tan quevedesca de que la vida es sólo un paréntesis entre los inevitables trances del nacimiento y la muerte y aquí reitera su empeño en la solidaridad ante la guerra, su infinito amor por los hombres y su repudio al inmovilismo político y social de evocación costista. Recuerdo que, en esa misma línea, José Antonio leyó este poema de Miguel en el Congreso de los Diputados con motivo de la comparecencia de Aznar sobre la posición del Gobierno ante el ataque a Irak:


                 Mataos,
                 Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
                 Invadid con vuestro traqueteo los talleres, los navíos, las universidades,
                 las oficinas espectrales donde tanta gente languidece.
                 Triturad toda rosa, hollad al noble pensativo.
                 Preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte...
                 Inundad los periódicos, las radios, los cines, las tribunas,
                 pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
                 ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.
                 Asesinaos si así lo deseáis,
                 Exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
                 Que jamás asiréis un fusil de bravura.
                 Asesinaos pero vosotros los inquisitoriales azuzadores de la matanza...

                 Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna,                                                                                            
                 Al campesino que nos suda la harina y el aceite,
                 Al joven estudiante con su llave de oro,
                 Al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
                 Y al hombre gris que coge los tranvías
                 con su gabán roído a las seis de la tarde.
                 Esperan otra cosa.
                 Los parieron sus madres para vivir con todos
                 Y entre todos aspiran a vivir: tan solo esto.
                 Y de ellos ha de crecer
                 Si surge una raza de hombres y mujeres con puñales de amor
                 inverosímil hacia
                 otras aventuras más hermosas.




           
                    Al final de su vida, toda la obra de Miguel Labordeta parece como un juego de espejos rotos que comienza con el título del primer poema de Sumido 25, "Espejo" y termina con el verso "tarde de juventud ya que nunca recobrada", de su último poema manuscrito. Una vida vivida a contrapelo por un ciudadano que rompe con todos los esquemas, con todos los corsés estereotipados de una provincianísima ciudad como la Zaragoza de aquellos años, donde discurre su quehacer vital y poético, para llegar a proclamar una poesía iconoclasta al margen del estereotipo, una insurrección del hombre aplastado por el signo de los tiempos para la que se presenta en mesiánica tarea de redención, durante una vida que fue consumiéndose en una soledad vencida sólo a veces por su explosivo humor, aunque llegara a gritar:

            LLORO PORQUE SÍ. Lloro porque puedo y porque soy hombre. Lloro por mí y por cualquiera. Por nada y por todo. Por los que van a las oficinas con sus lomos de perro. Por los que van a la guerra. Lloro por Dios, por la raza humana perdida en las estrellas. Lloro por lo que pude ser, por lo que fui, por lo que no seré nunca. Por los que no nacieron aún, por los vivos, por los muertos. Lloro como un mendigo roto. Lloro por todo lo que ocultamos, tremendamente precioso, mientras matamos esta fuga, duda brevísima, en engañar, en ocultarnos, en chuparnos la calavera tras despreciados centavos, hasta que aquel lírico secreto maravilloso se corrompe y se transforma en cáncer apestoso. Lloro por mis enemigos, por las fuertes financieras y las pobrecitas hormigas. Lloro por los que nuna tendrán una mano que les lave la frente con su amor. Lloro por las noches de otoño, cuando un ataúd cruza los caminos. Por los enamorados y por los ebrios de tristeza y por los triunfadores y por los felices. Y mientras muero en el frente, vestido de guerrero romano, tras todo un día cumpliendo bajo el sol, a las nueve de la noche, cuando mi buena madre pone las albóndigas en la cocina del restaurante y mi pobre padre vigila los comedores desiertos, muero, muero y sollozo por todas las muertes, por todas las vidas, porque soy hombre y porque tú nos has abandonado mi tierna Berlingtonia amada. Y sobre todo, lloro, lloro por ti, eterna mía Berlingtonia amada inexistente.

Gime mi corazón. Gime de oro soñador perdido.

                                                                              ("Abisal cáncer", Obra completa, 1983)




                     Miguel Labordeta se adelanta a la aparición de nuevas promociones de poetas con el hallazgo de una nueva estética expresiva única, radical, humana, emocional, revitalizadora, de corte barroco-romántica, en la que el "náufrago que amó las estrellas" propone que la vida nos salva de la muerte y a la vez la muerte nos salva de la vida, que el desgarro vital de la identidad individual ( pero nadie me dice quién fui yo) en un mundo a la deriva se resuelve quizás en el enigma de "la terrible necesidad de infancia que pide ser colmada", como dijo André Breton y se detecta en tantos escritores. Con Miguel Labordeta, Aragón empieza a ocupar un lugar preferente en la poesía del siglo XX, iniciando un magisterio indudable que inaugura una tradición de poesía libre, audaz, regeneradora, inextricablemente pegada a esta tierra. Poesía del ayer, siempre nueva y permanente. Poesía para hoy de un hombre de palabra (como el otro Miguel), profundo espíritu crítico y canto libertario: Miguel Labordeta.

                                     
        
                                                  
                                          
                                           



                                                     El poeta.  Canta José Antonio Labordeta