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viernes, 26 de julio de 2019

CUENTOS DE MARGOT







                                             En la Feria del Libro de Zaragoza del pasado mes de junio, se presentó la última novedad literaria de la escritora PILAR HERNANDIS, que nos ha obsequiado en esta ocasión con otra de sus vertientes artísticas en la que se desenvuelve con la misma solvencia, eficacia y buen hacer como lo hace con su insuperable poesía. Cuentos de Margot es una recopilación de relatos de muy variada extensión que recoge catorce ficciones narrativas de distinta índole de las que cuatro ya vieron la luz en publicaciones anteriores y que la autora ha querido incluir en este libro, dado el éxito que alcanzaron entre niños y mayores. Cuando tan poca literatura que se publica actualmente merece siquiera que reciba tal nombre y menos aún que sea objeto de la lectura de nadie a quien le importe realmente la calidad estética y el verdadero entretenimiento, los libros de Pilar Hernandis, con su cada vez más madurez expresiva, ausencia de academicismo al uso -y por tanto, frescura que atrae incesantemente-, y una escritura propia, fluida, libre de ataduras de todo tipo que narra y reflexiona, nos introducen sin remedio en cualquier paraíso en tierra que queramos encontrar y del que gozar.  









           
                          Los Cuentos de Margot juegan con la libertad expositiva alejándose de una estricta y anquilosada prescripción formal que otorga a la autora precisamente la autoridad suficiente para ser considerada abanderada de la modernidad avanzada y progresista de la literatura actual. La Antología está dedicada "Para todos los niños que aman las Bellas Artes y la Naturaleza" y las espléndidas ilustraciones que acompañan con brillantez las historias, corren a cargo de Susana Laborda, Ángel Arruga, Virginia Urquía, Mariela Vives, Luis Loras, Miguel Sanza, José Bailacher y Luis Bailach, todos ellos artistas y dibujantes de reconocido prestigio. En mi Prólogo al libro resalto cómo Pilar Hernandis nos muestra con una inocencia jubilosa que conmueve y cautiva, a través de fábulas, aventuras y juegos didácticos, el sentido ético del destino del hombre. Con distintas formas narrativas, la introducción de versos, jotas, recursos poéticos (rimas, paralelismos, metáforas), la moderna animación cinematográfica, la plasticidad cromática y la variedad tipográfica, en esta colección se revela una novedosa manera de contar, amena y deleitosa. La divulgación informativa de las moralejas se ve potenciada por las aclaraciones que aparecen en algunos cuentos tras su final. Así, conoceremos con más detalle la historia de Aragón y de sus lugares emblemáticos, diferentes modos de vida y curiosos aspectos medioambientales y ecológicos (la trashumancia, las plantas, las abejas). Otras veces, serán lejanos países o el mundo mítico los que enmarquen la fantasía.


                              






                         Niños y mayores: sentid el sabor de la vida leyendo estos cuentos que nos enseñan que la esperanza reside en la imaginación, en los sueños y el coraje de los que se atreven a convertirlos en realidad. Acompañando al duende Fabo, a la abeja Meli, a los peces Sin, San, Sun y al gnomo/grillo Lassadí, cuyas historias ya vimos publicadas, en este libro otros animalillos (la tortuga, las orugas y hormigas, los caballos, una oveja y un delfín), seres de fantasía (las ninfas y dioses, las hadas y los elfos), y otros personajes impensables como las letras, unos botones, un dedal o unas tijeras, nos dicen: ¡Sé alegre, generoso y compasivo!, practica la amistad, el esfuerzo, la educación y la solidaridad. Aventurémonos en el respeto a la Naturaleza (el agua, los sonidos, la piedra, la luz), en la belleza más perfecta del viaje y los caminos, escalemos las montañas y obstáculos más difíciles, rememos con fuerza en la barca de la existencia, no perdamos el tiempo y acerquémonos al prójimo, disfrutemos siempre de la lectura, amemos para salvarnos... ¿Y si además por arte de magia fuéramos felices para siempre? Tal vez, como deseaba Tolkien, encontraríamos el eco extraordinario de la Verdad.







                             Cuentos de Margot plantea un mundo que aleja la soledad, la tristeza y el desamparo, un mundo justo en el que el individualismo no conduce al progreso y en el que los temores no nos deben impedir seguir nuestra senda personal y vocación. Al final del libro, un niño triunfa siguiendo los sabios consejos de su abuela, alcanzando ese lugar ansiado, el más alto, encantado y profundo, su alma. Es el aprendizaje definitivo. La estética de Pilar Hernandis continúa presentando la reflexión sobre las verdades fundamentales del ser humano -que ofrece también en su vertiente poética-, orientándonos, unas veces con versos y otras, con cuentos, hacia la aventura del vivir disfrutando. En estos cuentos encontramos la respuesta y la sorpresa, la mejor recompensa: una vida plena.





                   
                                                                     

                                                                     Gerardo Diego. Manuscrito autógrafo




                                                                                 Si a veces hablo de ti



                

jueves, 16 de noviembre de 2017

"RUNAS DE AÑORANZA", la seducción de lo intangible






                                                                     En el reino celeste
                                                               amanece en tonos grises...
                                                                con el tinte de mis versos
                                                                   matizaré sus celajes.
                                                                             El azar
                                                                              eligió 
                                                                                hoy
                                                                        el color índigo.




                                                                           Pilar Hernandis, Reflexión al amanecer






                                  Con Runas de añoranza, la escritora Pilar Hernandis completa la trilogía de poemarios dedicados a cantar su fervor por la plena existencia del hombre, inaugurada con Silencios de tiempos tejidos, al que siguió Regreso a casa. En la pasada Feria del Libro de Zaragoza, la poeta presentó su último libro, teniendo como marco incomparable el Ayuntamiento de Zaragoza, y fue tal la acogida que el 22 de septiembre la Delegación Territorial de la ONCE, celebró un nuevo acto en que destacados rapsodas de la ciudad recitaron algunos de los más significativos poemas en un auditorio repleto de público que quedó entusiasmado ante la magia creada por la belleza y la música, tanto del recitado como de las melodías al piano que lo acompañaron, a cargo de la pianista Teresa Juste, en asociación perfecta con las referencias musicales desperdigadas a lo largo de ese tránsito hacia una luz definitiva que supone el conjunto de poemas de Runas de añoranza. En el Prólogo -que he tenido el honor y la fortuna de escribir-, ya señalé cómo Pilar ha trascendido sus vivencias vitales para adentrarse en una poesía de corte introspectivo y ético, depurando lo lírico en ese paisaje íntimo que ella misma, mientras camina valiente entre azules, consigue alcanzar con palabras esenciales en el tiempo, como Machado, sí, con la emoción ante una naturaleza que emite su voz desde lo más hondo del alma y se universaliza en la contemplación: con ligereza y levedad, pero con una dimensión arcádica a la que todos aspiramos y nos merecemos. Pilar Hernandis extiende su mirada hacia lo mejor del ser humano abriendo puertas para crear encuentros, construyendo espacios donde entendernos, legitimando así el milagro del arte en una fiesta de afirmación y libertad.









                     Decía Fernando Pessoa: Yo simplemente siento/con la imaginación, y Rubén Darío hablaba de la música de las palabras. Pilar es una poeta con un marcado componente mental de reflexión, en una línea de pensamiento poético singular que observamos en esas "reflexiones al amanecer", que unifican la trilogía del viaje a lo divino, entendido como marco de la experiencia cercana al misticismo y que se va tejiendo gradualmente, con rincones naturales que favorecen un binomio indisoluble y, quizá, un diálogo con la divinidad. Con ella, el viajero se sume en lo más profundo de la admiración a la vida y en la meditación, hacia el futuro, pero desde el pasado, desde esos misterios ancestrales de la humanidad que sumergen al acompañante en un mundo mítico, en un entorno de ensueño que incitará al aventurero a repetir, en ese cielo donde la tranquilidad parece haber llegado a su límite, un lugar donde definitivamente quedarse. Este es el valor y el sentido de la poesía de Pilar Hernandis (y también de sus cuentos): el valor de lo inmutable, de lo imperecedero, de lo intangible. Las runas son palabras musicales que susurran secretos al oído, rumores de luz, cánticos de héroes -sus nostálgicos héroes-, sabios consejos con mensajes ocultos que ayudan a no morir, poderes para volar, árboles adivinatorios con sonidos que trasminan bajo la tierra o a través del olor, del agua, de colores emblemáticos, "runas" mediadoras cuya magia la poeta invoca en ese trayecto hacia la verdad insondable...



                                                   Allí donde las efervescencias
                                                     del tiempo impregnan los
                                                      arrecifes del ser, dejan
                                                       gravadas las esencias
                                                           de lo que hiciste
                                                                o dejaste
                                                                 de hacer.




                                             
                          Extraordinaria observadora de la realidad, Pilar Hernandis indaga en la cotidianidad a través de tres elementos que la conducen, junto a los lectores, cómplices en la travesía de fusión con la naturaleza, al goce supremo de la afirmación del ser: el amor, la fe, la poesía. En Runas de añoranza serán las cuatro estaciones del ciclo anual las que encaminen a la autora a un final ilusionante, vertebrándose así el poemario en cuatro fases sucesivas que van sensualizando su pensamiento lírico para expresarlo en imágenes plásticas y etéreas en las que quedamos atrapados para siempre. El "viaje" se inicia por la geografía poética que la inspira (Granada, Cantabria, Carrión de los Condes, el Matarraña, Punta Umbría, Salou y Jávea), como un recorrrido en primavera, de efecto purificador, que enmarca los ecos de la memoria infantil y de los seres queridos identificados con las penumbras que anidan en el corazón (el acróstico "Madre" lo ejemplifica claramente), pero también con el sueño del reencuentro con la paz -su utopía de niña-, mientras el tiempo se remansa ("Primavera en el cielo"). El poema en prosa que a modo de salmo cierra la primera parte, se adentra en las galerías del alma propias del vivir-soñar-despertar, que sobrepasan la historia particular para representar un anhelo global: el amor fraterno.


               Con Pilar continuaremos la peregrinación hacia un nuevo destino, en medio del sol abrasador -que ciega pero también ilumina- del verano, advirtiendo la belleza de la vida a pesar todavía del "tono negro" del ánimo, que transita hacia la felicidad que otorga la sabia madurez. Esa primera persona del plural con la que todos "somos uno" ("No permitamos/que nadie interfiera en la voluntad de nuestros bríos"), da paso a la brevedad de los juiciosos haikus donde el agua simboliza la renovación catártica deseada; así, en el poema dedicado a las raíces aragonesas de la autora, el río Ebro. También el legendario árbol se alza con sus ramas para hablar con las estrellas, marcando la eterna disyuntiva entre la realidad y la aspiración. El extenso poema final justifica en una dura crítica social ante la existencia de niños hambrientos la razón para persistir en el empeño del ansiado sueño. Pero el itinerario no es fácil y se debe persistir en el esfuerzo y en la superación. Por tierras riojanas, la vid florece en otoño, a pesar de oscuros presagios -"voces/que/enajenan/el pensamiento"-, que inducen a la melancolía. Figuras amadas (deliciosos los "Requiebros" a las amigas), "la mente poderosa" y el mar, liberador, permitirán recobrar el estímulo con poemas de gran contención emotiva. La contemplación sugeridora del olivo centenario augura buenas perspectivas.


                                            Se encuentra donde habitan
                                           los signos más dolientes de la
                                            tristeza. Su alma se refugia
                                            entre la nieve y los alaridos
                                                     de las palmeras.

                                           En un silente páramo huérfano
                                           y agrietado: donde las esporas
                                           del sentimiento se marchitan
                                                entre los pliegues del
                                                  miedo y la soledad.
                                                                                      ("Melancolía")



                       Tras el frío enero del invierno, se producirá por fin el resurgimiento de un rejuvenecido tiempo en que el alma despierta, ayudada por unos acompañantes artistas que captaron como nadie la ascensión vertical de la esencia de las cosas y los hombres, Gaudí y El Greco, y que guían a la autora hacia ese lugar encantado, próximo al paraíso, "el país del entendimiento". Su entusiasmo se muestra en los "Ovillejos" que rechazan la muerte y se reafirman en el alumbramiento de nuevas vidas. Es el momento definitivo de aspiraciones y afanes generosos: un mundo más justo en el que imperen los valores humanos "un nuevo ciclo/de esperanza y vida, de amor renovado". Pilar -y el mundo con ella-, comprende el sentido de lo inefable, la Verdad absoluta, ese "líquido divino esencial" que emana simbólicamente de una mágica fuente de tres caños, la sustancia de la vida que aporta paz de espíritu, el hechizo que nos produce lo que está más escondido, lo imperecedero, lo que no se toca..., y, por tanto, el tesoro más valioso. Es el aprendizaje de la búsqueda de la recompensa con la grandeza de la perenne inocencia, la inmersión en la mejor historia de amor...




                      Pilar Hernandis personaliza la poesía en su estado más rotundo y categórico, al encarnar los valores más intensos, tanto por lo que se refiere a la integridad de la condición humana, como a los más auténticos en cuanto a la estética de la naturalidad, en esa evolución siempre ascendente de su trayectoria poética, siempre constante en la unidad, que no en uniformidad. Sus poemas radiografían al ser humano en su tendencia a hacer el bien, a ser poseedor de la compasión, es decir, de ser con-pasión, con esa significación que a mí tanto me gusta, de "el que ejercita su camino en paz (path) hacia el otro", creando un universo único en el que prima una ética de la esperanza que nos resulta indispensable actualmente en un entorno cada vez más deshumanizado. Pilar Hernandis es esencia de poesía, un ser de pureza cuya firmeza de temperamento no atenúa absolutamente su sensibilidad, esa que aporta brillo a sus versos y la convicción de que "nada es imposible". Su lenguaje sugerente de ingeniosa y sutil imaginería aporta una música cromática que incide en la asombrosa variedad compositiva, esa que, en Runas de añoranza, constatamos en los poemas visuales, la diversidad métrica, el simbolismo, en el léxico sobrio y sensitivo a la vez, o en juegos retóricos modélicos:
            
                    Titilo por un talismán de talento/para trabajar en el tesoro/del tiempo,

      en definitiva, todo lo que conforma y evidencia la voz de una escritora de primera magnitud, marca de la gran poesía actual, cuyo estilo poético equilibra en insinuante armonía la calidad de su altura estética y una mirada lírica sobre la existencia imprescindible en tiempos de crisis: simplemente belleza.

                                         
                                              ...  Que la esencia del amor
                                           despliegue sus texturas más puras.
                                              Que, cada día, nuestro jardín
                                           sea bendecido por el rocío límpido
                                                          del amanecer.

                                             Que los lirios silvestres luzcan
                                                 siempre los tonos malvas
                                                  y las raíces autóctonas
                                                          de la libertad.
                                                                                         ("Texturas de amor")





                  Pilar Hernandis conversa con los escritores Fran Picón y Mar Blanco en el programa "Con versos en la noche":

                                                                       https://www.ivoox.com/4475266
                                                 
                                           

             

                     

                                                         Así eres tú, mujer...    Convergencia, Ibrahim Ferrer



                                         





martes, 15 de diciembre de 2015

PILAR HERNANDIS: la escritura que teje el alma




                                                     Diseñaré un vestido,
                                                    será como un poema...
                                                    Lo crearé con la tijera
                                                 y el metro del pensamiento.
                                                                                             ...
                                                    Enlazando con hilvanes
                                                   prestos, los sentimientos.

                                                                    Pilar Hernandis








                                 Cuando la palabra sorprende y fabrica emociones, cuando el lenguaje se renueva para enviar mensajes eternos y universales que permiten gozar de los sentidos y mover la voz debida al espíritu, y cuando se encuentra en una obra literaria el equilibrio y la armonía de la simplicidad poética que permiten una actualización y modernización estéticas, descubrimos a un escritor -en este caso escritora-, trascendental, ejemplar en su singularidad.

            En los últimos años, Pilar Hernandis se ha posicionado en uno de los lugares más destacados del panorama literario aragonés, en el que ha adquirido una entidad propia por lo que se refiere, sobre todo, al cuento y a la poesía, de los que ha escrito varios libros y colaborado en otros. Comenzó a publicar tardíamente, cuando entendió que se sentía preparada para transmitir su creatividad artística y su vocación, que se encontraban latentes desde su infancia. Antes se dedicó a ensayar con otra forma de belleza: la moda, y ese mundo produjo después una imaginería poética tan sugerente, evocadora y sutil que le han concedido categoría de altura en la literatura actual. Así, son varios ya los premios que ha recibido en diferentes certámenes de poesía. Hoy escribe, además, prosa biográfica.





               En los cuentos infantiles, como en Fabo el Duende del Canal o Meli la Abeja del Matarraña, se perciben su visión del mundo y una mirada lírica en la que el alma se serena y, sobre todo, se viste de luz -luz decisiva de fondo- con el discreto encanto de su delicada voz lúdica alejada de cualquier tentación retórica, minimalista, para niños, sí, pero también para los que leen como un niño esa prosa culta, mágica, atemporal, que, además, reivindica la tierra aragonesa (al igual que en sus poemas con aire de jota), sugiriendo reflexiones perdurables y comprometidas...Ninfas, hadas, duendecillos, musarañas, vuelan liberados de la cotidianidad por la naturaleza hacia la auténtica solidaridad...



                 Tanto los cuentos como los libros de poesía presentan una exquisitez formal de rico detalle. Pero no sólo existe unidad entre ambos géneros en ese aspecto, las simetrías y recurrencias tanto temáticas como lingüísticas son constantes y eso es lo que hace que reconozcamos la escritura de Pilar Hernandis como suya y no de otro autor. Lo que construye son palabras decoradas para el alma, como si fueran tapices bordados de letras pintadas de adjetivos que envuelven impresiones estéticas, como si fueran mantones de amor, colchas de libertad, trajes de novia de pureza..., juegos verbales llenos de frescura y sencillez en ocasiones, y en otras, de gran musicalidad y cadencia cercana al lenguaje oral, y que tanto evoca a Gloria Fuertes o a Jaime Gil de Biedma en la expresión de la vida diaria: la entrañable familia, los amigos, las costumbres populares, las tradiciones, la sinfonía de colores, olores, sabores,... O de Federico García Lorca:

                                      !Ay luna, luna! galletas de media
                                           luna, me las hacía mi tía
                                            cuando ya daba la una.
                                                                                ...
                                  !Ay, luna, luna! Cuántas veces ahora espero
                                               a que mi reloj dé la una,
                                             las galletas ya no llegan...
                                                mi tía, se fue a la luna.


 Lo dice la propia autora:

              Las emociones son cubiertas por una estela de rocío límpido y sueñan que viajan a un lugar hermoso, mágico: al país de los cuentos y de la poesía.

              O en su reciente canto "A la paz":

             Que las palabras disparen ráfagas de amor..., desnudando al mundo de materialismo..., cubriendo a la sinrazón con el manto aterciopelado de la esperanza.




                                                                                     Regreso a casa


              Desde Silencios de tiempos tejidos, su primer poemario, hasta el más reciente, Regreso a casa, el paso del tiempo trasluce un cambio profundo en avances formales (disposición estrófica), estructural (las diferentes partes las conforman los cuatro elementos de la naturaleza), lenguaje poético (mayor metaforización y abundancia de recursos retóricos), y de contenido, que se abre a nuevas perspectivas cósmicas ( "Una nueva existencia") que implican una fusión de su ser con el resto de seres, sin que por ello se pierda la unidad formal con la poesía anterior ("Reflexión al amanecer"): la escritora abre las alas y se eleva al compás de los sonidos del piano o la guitarra...(Es impecable el prólogo de Joaquín Sánchez Vallés en la presentación esclarecedora).

                                    Hoy no soy la misma de ayer...
                               mi piel se curte con el paso del tiempo
                                    y como piedra de canto rodado
                                            va tomando forma.
                                                                                ...
                                   siento que la bruma se disipa
                                     y mi esfera resplandece...
                                             !Ya reverbera!

                                                                             (De "Regreso a casa")


               En un ejercicio metaliterario cuento y poema se acercan definitivamente:


                                       Vigilando su caudal
                              desde la cuarta rama de un álamo,
                                       Dina, una bella Ninfa
                                  y un mágico duende, Fabo.

                                                                      ("Agua y vida" en Regreso a casa)

           
            !Y en la cuarta rama, una bella ninfa se balanceaba al compás de su dulce canto! Paré mi caudal, y mis brazos se abrieron y Fabo voló hasta mis aguas, y goteando, nos mecimos, los dos, juntando nuestros sueños...

                                                                        (De Fabo el Duende del Canal)
                 

             Materia esencial/... Impulso de luz/... Quimera de la libertad/... Cincel del tiempo/... Ave peregrina/ Cuento sin fin.

                                                                            ("Vida", Regreso a casa)

            Ninfas, Sirenas y Duendes me visitan,/ esparciendo esporas germinadas de cariño

                                                                          ("Resplandor", Silencios de tiempos tejidos)

    Fabo

                             En definitiva, Pilar Hernandis muestra en su prosa y en su poesía el sentido de la vida en plenitud, en libertad, en la verdad, en la exploración de los valores humanos, rescatando un mundo casi siempre autobiográfico, auténtico, que alcanza tintes míticos en la fabulación ilusionista y en la ensoñación permanente que ilumina lo real tras lo aparente como inquietante faro de costa. En su propia renovación y metamorfosis personal se renueva la forma de expresión que la contiene: un imaginativo ejercicio de introspección lírica que favorece el encaje palabra-eternidad: la existencia de una realidad profunda, la de que "todos somos" y somos "uno con el otro", la esencia de su utopía de niña:


                               Con añoranza invoco mi infancia
                                  un eco alado ilumina su rostro.
                               La estancia dorada de mis sueños
                                      está vacía, sin imágenes.

                             De ella conservo un bello recuerdo...
                             Un manto tejido de polvo de estrellas.
                                                                                           ...

                 La escritora ha concebido su mundo poético con un lenguaje figurado innovador con el que el corazón se nutre de belleza, sabiduría y sentimiento, que trenza la trama de las raíces del alma con las manos, la música, el color, el dibujo, la fantasía y la nostalgia. El lenguaje poético utilizado adquiere nuevas significaciones simbólicas aplicado al sentido de la obra, es un lenguaje perteneciente al ámbito vital de la autora que aquí queda revitalizado, el lenguaje de la moda creativa metaforizado: "hilo de un hada"," encajes de armiño", "cruceta con hilos de colores"," bordados a punto de cruz", "hilos de plata", "hilvanes entre  sedas","cadenetas al aire", "ondas de fina puntilla", "volantes de espuma blanca", y muchos ejemplos más con los que ha pespunteado verso y cuento, introduciendo esas expresiones en el contexto apropiado para crear los matices de una escritura única. La de Pilar Hernandis es una voz moderna para ojalá mejores tiempos futuros...

 



                                                                             Silencios de tiempos tejidos 
               




                                       Para Pilar, el recuerdo de "la voz atemporal" mejor de los últimos cien años...
                                               

                                                                        "Te llevo bajo mi piel" (Frank Sinatra)